dimarts, 27 de gener de 2009

Cortázar. Parece que fue ayer


Leía hoy un artículo sobre Cortázar (enlace) y su paso por Barcelona en La Vanguardia (enlace). En el texto se recordaba que el próximo 12 de febrero se cumplirán 25 años de la muerte del escritor argentino. Y ha sido como si descubriera, de golpe, el peso de los años, el paso del tiempo se ha hecho evidente. Recuerdo perfectamente cuando y como me entere de la noticia, era el último año de carrera y estábamos en el bar de la facultad discutiendo sobre lo divino y humano, cuando leímos la noticia en El País (enlace).

Cortázar pertenece a mi educación sentimental y literaria y continuo volviendo a algunos de sus textos como si fueran la magdalena de Proust. Los que gustan de Cortázar saben que una vez has leído sus relatos, hay algunas situaciones o miradas de la realidad que siempre te recuerdan una u otra de sus historias.

El paso del tiempo siempre es visible para los demás, o visible para uno mismo cuando ves como han crecido tus hijos; pero el mundo de las ideas, de la imaginación, del pensamiento, parece que queda detenido, en un estado atemporal. Pues hoy cuando he empezado a leer el artículo que hablaba de mi querido Cortázar y he descubierto que ya han pasado 25 años desde que dejó huérfanos a Cronopios y Famas, me ha retornado la inmensa melancolía que se apoderó de mí aquella mañana en la facultad. Pero, esta vez, no sé si es por recordar la muerte de Córtazar o es por descubrir que la juventud, que para mí irá siempre vinculaba a Córtazar, hace ya mucho tiempo que ha pasado definitivamente.

Y, para no seguir por una ruta que no me está gustando, veamos el lado positivo del aniversario, podremos disfrutar de tres historias inéditas de Cronopios y de Famas (libro que publicó en 1962) que se editan para conmemorar los 25 años de su muerte física (del lado de allá), porque sus relatos siguen vivos y nos siguen acompañando (del lado de acá). Y si no me creen, que alguien que haya leído Cronopios ... nos explique en que piensa cuando aprieta el tubo de dentífrico..., o si ya ha descubierto si es cronopio o fama, o si sigue dando la vuelta al día en ochenta mundos.

Cortázar se lee y se siente,... para siempre y como si fuera ayer.

2 comentaris:

  1. Hace ya tantos años, tantos que la memoria juega conmigo al escondite, hice con la que entonces era mi novia y hoy mi mujer, el primer viaje a un país extranjero, Checoslovaquia. Con una mochila llena de ilusión, poco dinero, sin hotel reservado, sin saber ni una palabra de inglés, allá que nos fuimos. En un hotel gestionado por el estado, nos ubicaron en una habitación sin baño, luego pudimos constatar que a los alemanes les daban habitación con baño completo... nos requisaron el pasaporte hasta nuestra salida, con lo cual íbamos indocumentados por una país que desconocíamos, en un restaurante elegante al lado del río Moldava nos trataron a patadas al ver nuestra pinta de... ¿cronopios?

    Después de aquel viaje, Praga me pareció la ciudad más bonita del mundo, y durante un tiempo pensé que las peripecias vividas, eran inevitables y le ocurrían a todos en un país con muchas carencias.

    Hoy no salgo de viaje, sin la reserva de viajes "El Corte Inglés" totalmente confirmada, los traslados y seguros de viaje contratados, mi mujer se encarga de revisar que los pasaportes estén en regla, y a la niña la vacunamos por si acaso de cualquier enfermedad y nos aseguramos que los seguros médicos cubran las contingencias que nos puedan ocurrir.


    Lo único que no hago es danzar en la plaza mayor tomando las manos de mi mujer y mi hija, antes de tomarnos el primer aperitivo... o sí.

    ¡Que más da!


    Como dice mi mujer, a la que, a cada día que pasa le apetece menos viajar...


    ¡ La esperanza es lo último que se pierde!


    ;)


    ¡ Grandísimo, Cortazar!


    Un saludo desde el paquebote.

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  2. Todavía es posible un viaje a un país de cronopios, por la autopista hacía el sur, como autonautas de la cosmopista y por el camino jugar a la rayuela, aprendiendo a darle cuerda al reloj.
    Sobre todo si tienes a quienes darle la mano para bailar o sólo para sentir el calor.

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