dimarts, 23 de març de 2010

Reinventar Barcelona més enllà de Collserola

Un article de Ramon Aymerich en la Vanguardia sobre el paper del Vallès i ciutats com Rubí per ajudar a repensar i millorar la ciutat de Barcelona:

Comerse el mundo
La puesta en marcha del sincrotrón invita a reinventar Barcelona más allá de los límites de Collserola


La Vanguardia (20-3-2010) Ramon Aymerich

Si Barcelona fuera ambiciosa, pasaría por encima de Collserola, abriría la boca y, de un solo bocado, se comería el Vallès. Y si le faltara inspiración, le bastaría con echar la vista atrás y mirarse en el espejo de Ildefons Cerdà, que no sólo dibujó el Eixample, sino que también se imaginó una ciudad más grande y más completa que la que encontró.

Cada vez que Barcelona ha dado un salto de escala, como en 1886 pero también en 1929 o 1992, a la ciudad le ha salido bien pensar en grande. Cuando no lo ha hecho, como en el Foro de las Culturas de 2004, el resultado ha sido frustrante. Barcelona requiere ahora un nuevo salto de escala para proyectarse en el mundo. Pero piensa en pequeño y apenas imagina que pueda haber vida más allá del Túnel de Vallvidrera. Y sin embargo la hay. Es el Vallès: dos ciudades de tamaño medio -Sabadell y Terrassacuatro más que llevan camino de serlo -Sant Cugat, Granollers, Martorell y Rubí-, una infraestructura central, la B-30/AP7 y mucha implantación industrial (de hecho, la tercera concentración industrial española).

Hace ya más de diez años que se habla de la B-30 como de la vía que está llamada a estructurar la nueva gran ciudad metropolitana. Unos la han llamado la "nueva Gran Via"; otros "la nueva Diagonal". Pero hasta no hace tanto, la idea era puro voluntarismo. Hoy, alrededor de la B-30 se ubican ya grupos farmacéuticos (Esteve, Grifols) de servicios financieros (Banc Sabadell, Catalana Occidente) alguna que otra empresa biotecnológica e instalaciones vinculadas a la economía del conocimiento (la UAB, Creàpolis, el Parc Tecnològic). Finalmente, mañana lunes, se inaugurará el sincrotrón, un acelerador de partículas que funciona como infraestructura para los sectores productivos más avanzados.

Hasta hace una década, el Vallès no quería saber nada de Barcelona. Ahora aspira a integrarse y dejar de ser su periferia inacabada. En esto ha evolucionado con mayor rapidez que Barcelona. Compruébenlo en un artículo publicado en "www.viavalles.cat" por Manel Larrosa, urbanista de cabecera del Sabadell de Antoni Farrés. Larrosa considera que la reinvención de Barcelona pasa por integrar esa periferia productiva -el Vallès de la misma manera que la Barcelona de Ildefons Cerdà supo integrar las áreas industriales de Sant Andreu o Sant Martí de Provençals o la Barcelona del 92 integró los barrios de aluvión del nordeste de la ciudad.

Para Larrosa, y debe llevar razón, limitar la imagen productiva de Barcelona al distrito 22@ es realmente poca cosa. Barcelona, y con ella Catalunya, debe presentarse al exterior como lo que es. Un buen lugar para vivir y hacer turismo; un lugar al cual es fácil atraer talento. Pero no por ello debe renunciar a lo que ha sido el adn de su éxito pasado: la industria. Es de esa clase de híbridos que a veces surgen las mejores cosas

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