diumenge, 23 de gener de 2011

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dijous, 20 de gener de 2011

El capital financiero y su supervisor (el Banco de España) son responsables del elevado desempleo, article de Vicenç Navarro


Publicado en SISTEMA DIGITAL, por Vicenç Navarro, el 23 de Diciembre de 2010.


Este artículo detalla como los comportamientos especulativos de la banca española, pobremente supervisados por el Banco de España, fueron la mayor causa de que se creara la burbuja inmobiliaria que dañó en gran manera a la economía española. El artículo también documenta como tales comportamientos especulativos continúan (con la complicidad del Banco de España) retrasando la resolución del problema inmobiliario, una de las causas de la escasa recuperación de la economía española.

El Gobernador del Banco de España, el Sr. Miguel Angel Fernández Ordóñez, y otras voces próximas a la Banca, así como economistas de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), financiada por los mayores bancos de España, son los mayores promotores de la tesis de que la mayor causa del elevado desempleo que existe en España son las rigideces de nuestro mercado laboral, que no permiten a la economía española adaptarse a la nueva situación creada por la Gran Recesión. Esta supuesta rigidez del mercado laboral, así como la falta de disciplina fiscal del estado español, que ha determinado un elevado déficit público, son –según la Banca- las mayores causas de que España no se esté recuperando de la recesión.
Un análisis objetivo de las causas de las crisis, incluido su elevado desempleo, y de la lentitud de la recuperación económica muestra, sin embargo, que la mayor causa de la crisis financiera y económica se debe precisamente al comportamiento especulativo de la banca, pobremente supervisada por el Banco de España. Es más, tal análisis objetivo permite también concluir que la escasa recuperación de la economía española se debe precisamente al mismo comportamiento especulativo de la banca, que continúa ocurriendo con la complicidad del Banco de España, al cual debieran exigírsele responsabilidades por su desidia en su función de salvaguardar los intereses de la ciudadanía y del estado democrático.
Veamos los datos. Una característica del supuesto “milagro de crecimiento económico y creación de empleo” español fue la enorme inversión bancaria en el sector inmobiliario, creándose el complejo banca-sector inmobiliario-industria de la construcción, que fue el motor de tal supuesto milagro. Como consecuencia de ello, el sector construcción llegó a representar el 12% del PIB, más del doble de lo que tal sector representaba en Gran Bretaña o Francia. El milagro se basó en mano de obra –la mayoría inmigrante- de escasa cualificación y bajos salarios. Los precios de la vivienda, sin embargo, alcanzaron niveles exuberantes, que no guardaban ninguna relación ni con los costes reales de producción ni con la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población.
El ratio precio de la vivienda sobre el salario medio de España era casi el triple del promedio existente en la UE-15. De ahí el enorme endeudamiento de la población, causa de la gran expansión de los negocios bancario-inmobiliarios, centro de la locomotora expansiva de la economía española. Este desfase entre el precio real de la vivienda (coste de producción más beneficios razonables) y el precio actual (que dio pie a unos exuberantes beneficios bancarios sin precedentes), era resultado de una especulación sin frenos, que podría haberse detectado fácilmente por el Banco de España, si éste hubiera tenido la voluntad política que no tuvo. Es decir, si hubiera supervisado al sistema financiero español tal como era su responsabilidad. No lo hizo, y debieran exigírsele responsabilidades por ello, nombrando una Comisión en las Cortes Españolas (tal como ha hecho el Parlamento islandés) que averiguara el por qué de este enorme fallo. Por cierto, otros colectivos responsables de esta dejadez de responsabilidades son los propios bancos y los centros de investigación económica, como Fedea, financiados por la Banca, y que ocultaron o ignoraron las dimensiones de un problema que, a todas luces, se veía que era insostenible. Varios economistas heterodoxos alertamos en los años noventa de lo que se nos venía encima sin que se nos prestara ninguna atención. La ortodoxia económica neoliberal dominante, reproducida en los mayores medios de información y persuasión, estaba eufórica y carente de cualquier capacidad de autocrítica.
Cuando la burbuja estalló, resultado en gran parte de la negativa de las bancas alemanas y francesas a continuar prestando liquidez a los bancos españoles, los bancos españoles pasaron a tener una enorme cantidad de viviendas vacías sin posible comprador. La banca española pasó a ser la mayor propietaria de viviendas vacías que no encuentran comprador en España.
¿POR QUÉ NO SE REAVIVA LA ECONOMIA ESPAÑOLA?
Si el mercado funcionara correctamente, una manera de que la Banca pudiera vender las viviendas vacías y reavivar así el mercado inmobiliario hubiera sido bajando los precios a unos niveles más asequibles (que se correspondan al nivel de salarios medios del país). La Banca, sin embargo, no lo hizo, y continúa sin hacerlo, ya que teme perder mucho dinero. En realidad el precio de la vivienda ha bajado sólo un 12,8% desde el momento en que había alcanzado el mayor precio (en 2006). Como escribió recientemente el The New York Times (18.12.10) la mayoría de expertos inmobiliarios en países europeos calcula que el precio de las viviendas en España debiera bajar un 30% o un 40% para que funcionara de nuevo el mercado de la vivienda y se recuperara así la economía.
¿Por qué no ocurre esto? Porque la Banca prefiere mantener viviendas vacías esperando a que pueda venderlas más tarde a unos precios artificialmente altos, en lugar de venderlos ahora a unos precios más bajos. Y el Banco de España protege a la Banca al indicar que los precios ya han bajado al nivel que debieran hacerlo. El Banco de España, que negó que hubiera una burbuja inmobiliaria, niega ahora que los precios de la vivienda estén todavía inflados. Y lo hace para proteger a la banca. Y protegiendo a la banca se retrasa la recuperación económica. En realidad, el estado español debería intervenir y forzar la venta de las viviendas vacías. Pero, de nuevo, el propio estado español, que tampoco predijo la burbuja inmobiliaria, continúa diciendo que “el ajuste de precios de la vivienda ya ha tenido lugar”, tal como acaba de indicar José Manuel Campa, Secretario de Estado de Economía del gobierno español.
El problema que la banca, el Banco de España y el estado español tienen es que nadie les cree. Y con razón. Es obvio que la banca no esta absorbiendo los costes de su enorme comportamiento especulativo. El que lo está pagando es el ciudadano, que se ha quedado con una hipoteca artificialmente elevada, que no puede pagar, y el usuario (empresario y persona normal y corriente) que no puede conseguir crédito porque la banca está en peligro de bancarrota.
De ahí que las agencias de valoración de la deuda privada, como Moody’s y otras, no crean lo que el Banco de España está diciendo sobre la estabilidad y fortaleza de la banca española, o sobre la validez de las pruebas a las que la banca española ha sido sometida. La falta de transparencia de la banca española es bien conocida (resultado de su excesiva influencia política y de la complicidad existente entre la Banca y el Banco de España) fuera de España. Nadie sabe con certeza, por ejemplo, el número de viviendas vacías que la Banca tiene en España, ni el número de personas con dificultades para pagar sus hipotecas. La banca lo oculta y lo único que hace el Banco de España (que debiera tener esta información) es aconsejarles cordialmente que lo hagan. Pero no lo hacen. Y es la banca la responsable de que, resultado de la desconfianza de los mercados financieros hacia la banca española, el estado español tuviera que pagar este mes un 18% de más en el pago de los intereses de la deuda española que el mes anterior.
Una última observación. Para calcular el impacto negativo que la explosión de la burbuja inmobiliaria ha tenido en causar la Gran Recesión en España, no es suficiente medir el impacto de tal explosión en la producción (es decir, en el 12% del PIB ocupado por tal sector), sino que hay que incluir también su impacto en el consumo. El crecimiento del valor de la propiedad que, como he indicado, era un crecimiento ficticio y no real, resultado de la especulación, determinó un aumento del consumo. Los propietarios de las viviendas se veían más ricos de lo que eran, y por ello aumentaron su consumo. En EEUU se ha calculado que de cada dólar que sube el valor de la propiedad, el propietario aumenta su consumo 5 céntimos. Ello implica un incremento del consumo de 500.000 millones de dólares. No conozco el cálculo para España, pero no me extrañaría que subiera un 2% del PIB. Ello determinaría que el impacto de la burbuja inmobiliaria afectara no sólo al sector de la construcción (un 12% del PIB) sino también al consumo que tal burbuja había generado (2% del PIB). La suma 12+2=14% del PIB es una cifra más que respetable y que explica el enorme vacío creado al estallar aquella burbuja, que debiera rellenarse con un aumento muy notable del gasto público, y que, al no rellenarse, causa la gran lentitud de la recuperación económica. Y mientras, la Banca, el Gobernador del Banco de España, Fedea y el manifiesto de los 100 economistas neoliberales, tienen la osadía (por ponerlo de una manera amable) de acusar a los sindicatos de ser responsables del elevado desempleo y de la insuficiente recuperación económica. Y los mayores medios de difusión ofreciéndoles enormes cajas de resonancia. Así va España.

Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

diumenge, 16 de gener de 2011

"Mirar endavant, no enrere" article de Quim Brugué sobre la societat del futur desprès de la crisi


Fa mesos que parlem de manera incansable i repetitiva sobre la crisi econòmica i sobre l'aparició, o no, de brots verds. Tothom hi diu la seva i, alhora, tothom sembla esperar la recuperació com un retorn dels vells temps; aquells en que podíem aprofitar el Nadal per viatjar al Carib, canviar de cotxe, omplir-nos de regals i gastar centenars o milers d'euros en menjar i beure. De fet, per tant, quan imaginem els famosos brots verds ho fem mirant al passat. Diuen que les crisis poden ser oportunitats, però això només és possible quan serveixen per mirar endavant, no endarrere.

També hi ha, en el nostre país, qui mira al futur. El Pacte Nacional per a la Recerca i la Innovació, signat l'octubre de 2008, per exemple, va obrir una reflexió i un debat sobre els principals reptes del país i, consegüentment, sobre les línies prioritàries per al treball científic que hem d'emprendre a Catalunya. Al fil d'aquest full de ruta, com a segon exemple, la Fundació Josep Irla acaba de publicar un interessant llibre titulat Dotze reptes per al progrés socioeconòmic de Catalunya. Diàlegs amb 21 experts per afrontar amb daranties el segle XXI. Ni en el PNRI ni en el llibre sobre els 12 reptes s'esmenta la crisi econòmica i financera que avui ens té obsessionats.

Repeteixo, no es parla ni de com superar la crisi econòmica ni de com recuperar els índexs de creixement perduts. ¿Què ha passat? ¿S'han equivocat molt els nostres experts o és que la crisi econòmica no és la gran prioritat? Després de llegir els documents esmentats un tendeix a pensar que els experts no van mal orientats. Per una banda, es detecten els grans reptes de futur, mentre, per altra banda, la crisi econòmica es presenta com un mirall que ens enlluerna i no ens deixa veure més enllà. Un mirall que ens fa mirar obsessivament endarrere i que ens impedeix albirar allò que tenim davant. Estem efectivament enfront d'una situació aguda en el curt termini, però que pot estar desviant l'atenció d'allò que és fonamental en el llarg termini. En d'altres paraules, si la nostra única preocupació és com aconseguirem recuperar els nivells de riquesa de fa uns anys, ens estarem equivocant. Si només ens preocupa com tornem als nivells de consum de les passades festes, continuarem instal·lats en un model insostenible. Si només pensem com fer avançar el tren, quan vulguem reaccionar el tren ja s'haurà estavellat contra la paret.

L'actual crisi se'ns presenta com una severa advertència, però l'hem de saber interpretar adequadament. Aquesta crisi posa de manifest que no hem fet prou bé les coses i, per tant, no té sentit pretendre superar-la per tornar a caure en els mateixos errors. Aquesta crisi ens avisa que cal modificar el fons de les nostres actuacions i del nostre estil de vida. No es tracta de veure com ens ho fem per poder continuar vivint per sobre de les nostres possibilitats, sinó de com prenem consciència i com ens preparem per a un món on això ja no és possible.

La crisi econòmica és un senyal d'alarma, un símptoma; però, tal com ens expliquen els experts, la malaltia va més enllà. Els reptes del segle XXI, no ho oblidem, tenen a veure amb l'energia i el canvi climàtic, amb la complexitat i la cohesió social, amb la salut i el benestar de les persones, amb la cultura i amb la seguretat, amb el coneixement i les noves tecnologies. Hem de sortir de la crisi per construir un nou model econòmic i social, no per recuperar l'antic. Un model en què haurem d'assumir que som més pobres i on ens caldrà ser més solidaris, un model on haurem de pensar més en el futur que construïm per als nostres fills que en el present que explotem per satisfer els nostres desitjos, un model on la quantitat (de tot) haurà de deixar pas a la qualitat, un model on la lògica inassolible del creixement continuat haurà de deixar pas a la lògica de l'equilibri i la moderació.

Davant la crisi hi ha qui proposa agafar el timó amb força i determinació, quan potser hauríem de pensar a moure el timó i canviar el rumb. Ja sé que el rumb de sempre ens dóna confiança i seguretat, mentre que els canvis generen incertesa i temor. Ja sé que les comoditats dels vells temps són més atractives que els interrogants que acompanyen el futur. Ja sé que a tots ens agrada més pensar que el progrés és il·limitat que no assumir l'obvietat que no ho és. Tot això ho sé; però també sé que mirant endarrere repetirem els vells errors, quan allò que necessitem són noves solucions.

Article d'opinió de Quim Brugué a l'edició de El Punt del 15 de gener de 2011

dimecres, 12 de gener de 2011

Otras políticas financieras son posibles: article de Vicenç Navarro



Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 3 de diciembre de 2010


Este artículo critica la postura extendida en los círculos financieros y empresariales y reproducida en los medios de información y en los partidos mayoritarios de que no hay alternativas a las políticas desarrolladas por gobiernos de los países de la eurozona que están debilitando a sus estados del bienestar. El artículo muestra alternativas factibles que no se consideran debido al excesivo poder que el capital financiero tiene, tanto en el establishment europeo (y muy en particular en el Banco Central Europeo), como en los estados miembros de la eurozona.

Un mensaje que se reproduce constantemente en los mayores círculos económicos y mediáticos del país es que no hay otras políticas alternativas a las de austeridad que se están imponiendo a las clases populares de los países de la Eurozona. La salvación del euro (y ahora se añade la propia existencia de la Eurozona), dependen de las políticas que, en mayor o menor grado, se están llevando a cabo en la mayoría de países de la Unión Europea. Estas políticas incluyen recortes sustanciales del gasto y empleo público, desregulación de los mercados de trabajo, descenso de los salarios, aumento de la regresividad en los impuestos y disminución de la protección social. La necesidad de llevar a cabo tales políticas es el dogma imperante en el establishment europeo y en el Fondo Monetario Internacional. Estas recetas se están ahora imponiendo con toda dureza en Irlanda, el país, por cierto, que había llevado a cabo con mayor intensidad las políticas neoliberales promovidas por aquellas instituciones durante estos últimos años. El modelo irlandés era, para los mayores propagandistas del modelo neoliberal (tales como The Economist, y los partidos conservadores-liberales, como el PP y CiU, en España y en Catalunya) el punto de referencia.
En realidad, tales políticas llevaron a Irlanda al desastre. Triplicó su desempleo, alcanzando la cifra del 14%, consecuencia de las medidas de austeridad. Y lo que es más extraordinario, y por desgracia previsible, es que la Unión Europea y el FMI, frente al desastre, están ahora imponiendo lo mismo como condición de que se le “ayude”. Esta ayuda será muy perjudicial para las clases populares de Irlanda, y por cierto, también de la Unión Europea.
Veamos los datos. El crecimiento del déficit del estado se debe, en gran medida, a las políticas neoliberales que han ido forzando la Unión Europea y el FMI en aquel país. El escaso crecimiento económico desde 2007 (resultado del impacto que las políticas de austeridad han tenido sobre la demanda doméstica), la reducción de los impuestos, el elevado coste de pagar los intereses de la deuda y el pago del estado a los bancos irlandeses (en crisis, como consecuencia de su actividad especulativa que, como la española, generó una burbuja inmobiliaria) para salvarlos, han sido las causas más importantes del crecimiento del déficit.
El Banco Central Europeo no detectó ni la burbuja inmobiliaria (resultado del comportamiento especulativo de la banca irlandesa), ni las consecuencias que su estallido tendría para la economía. Su fracaso como institución supervisora de la salud del sistema bancario irlandés fue mayúsculo. Como también fue mayúsculo el fracaso del Banco de España en su función supervisora de la banca española. La arrogancia e incompetencia del BCE (y del Banco de España) alcanzó niveles exuberantes. Como bien ha escrito recientemente el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, “no sólo los banqueros, sino también sus reguladores debieran haber terminado en la cárcel”. Y mientras, tenemos que soportar al Sr. Trichet, del BCE, y al Sr. Fernández Ordóñez, del Banco de España, pontificando acerca de cómo resolver la crisis que ellos provocaron, a base de proponer políticas de austeridad que están dañando a las clases populares, con la intención de salvar a los bancos. El elevado desempleo en Irlanda y en España se debe, en parte, al comportamiento de la banca y de sus supuestos supervisores.
Pero estas instituciones y el sistema financiero que sostienen están destruyendo las democracias, imponiendo tales medidas, enormemente impopulares, bajo el argumento de que no hay otra manera de responder a los famosos mercados financieros, que con estas medidas de austeridad que supuestamente garantizaran la confianza de los mercados. Pero hay otra manera y otras alternativas para responder a esta situación, las cuales pasan, entre otras medidas, por una redefinición de las funciones del BCE (y del Banco de España). A los mercados financieros se les puede vencer. Y sino, que miren a EEUU. El Banco Central Estadounidense (Federal Reserve Board), tiene como función, no sólo controlar la inflación (el objetivo más deseado por la Banca), sino también estimular la economía. Y un banco central nunca tiene escasez de dinero, pues tiene la imprenta donde se imprime. Con este dinero compra la deuda pública del estado federal y puesto que los intereses se los queda el propio estado, la deuda disminuye. Pero un banco central puede hacer incluso más, tal como garantizar el crédito. El éxito de los países escandinavos se debe, en gran manera, a que, durante muchos años el crédito era un derecho garantizado por el Banco Central de cada país. Hay que recordar que durante la “época dorada del capitalismo”, 1945-1970, la mayoría de países tenían bancas públicas que garantizaron la existencia de crédito.
E incluso ahora, en EEUU, los estados de aquel país que han tenido menos problemas en la provisión del crédito, han sido aquellos estados que han tenido un banco público. Fíjense el ahorro que hubiera supuesto para el gobierno de la Generalitat de Catalunya si se hubiera ahorrado el 3% de comisión a los bancos para vender sus bonos, si hubiera tenido una banca pública. De ahí el enorme error del gobierno Zapatero de estimular la privatización de las cajas (medidas apoyadas por el PP y CiU), en lugar de convertirlas en bancas públicas, tal como ATTAC ha propuesto.
Si el Banco Central Europeo fuera un banco central (que hoy no es), podría prevenir fácilmente la especulación de los mercados financieros, comprando deuda pública a los estados, revirtiendo los intereses a los mismos estados. Esta medida sería equivalente a proveer liquidez a los estados para evitar la especulación. Que ello no se haga se debe al excesivo poder que la banca (y muy en especial la alemana) tiene sobre las instituciones europeas. En otras palabras, el problema que tenemos no es financiero, sino político. Es este enorme poder de la banca lo que explica que sean los mercados financieros los que decidan lo que tienen que hacer los estados, y no al revés, que sean los estados los que limiten, regulen y controlen (y desincentiven a que especulen) a los mercados financieros (ver mi artículo “No a los mercados financieros”, Público, 02.12.10)
Como bien decía mi maestro Gunnar Myrdal, detrás de cada problema económico y financiero hay un problema político. El discurso neoliberal es dominante porque ha sido exitoso en reducir temas políticos a temas meramente técnicos y económicos. Debiera ser tarea de las fuerzas progresistas revertir este hecho.

divendres, 7 de gener de 2011

Adéu al Nadal



El Poble és el meu esforç i el vostre esforç
és la meva veu i la vostra veu,
és la meva petita mort i la vostra petita mort.
El poble és el conjunt del nostre esforç
i de nostra veu
i de la nostra petita mort.
El poble és tu i tu i tu
i tot d'altra gent que no coneixes,
i els teus secrets
i els secrets dels altres.
El poble és tothom,
el poble és ningú.
El poble és tot:
el principi i la fi,
l'amor i l'odi,
la veu i el silenci,
la vida i la mort.

Miquel Martí i Pol

dilluns, 3 de gener de 2011

¡Libres!

Comprende en qué consiste realmente la libertad y cómo se alcanza. La libertad no es el derecho o la capacidad de hacer lo que te venga en gana. La libertad viene de comprender los límites de tu propio poder y los límites naturales establecidos por la divida providencia. Al aceptar las limitaciones y las inevitabilidades de la vida y trabajar con ellas en lugar de combatirlas, nos hacemos libres. Sí, por el contrario, sucumbimos ante el deseo pasajero por cosas que escapan a nuestro control, perdemos la libertad.

Epicteto: Un manual de vida (edición de Sharon Lebell que hace una selección de los Discursos
de Epicteto recogidos por Flavio Arriano.