dimecres, 24 d’agost de 2011

Lectures d'estiu-V: El Futuro y sus enemigos de Daniel Innerarity (I)

Hay libros que pasan, otros a los que dejas pasar, otros que te dejan un buen sabor, otros que quieres olvidar por el tiempo desperdiciado en su lectura, otros que son de obligado cumplimiento y otros, los menos, son los que caen en tus manos en el momento oportuno y que pasan a ser inolvidables para tu educación sentimental y vital.

Es lo que me ha pasado con el libro de Daniel Innerarity: El futuro y sus enemigos. Una defensa de la esperanza política. Barcelona, Paidós, 2009 (Col. Estado y sociedad, 165)

Era una lectura que, a priori, prometía, por el autor, de solvencia probada, y por la temática, el futuro y la política. Pues bien el libro de Innerarity sobrepasa cualquier previsión optimista. Es un libro que te hace repensar muchas cosas, observar la realidad social y política desde perspectivas nuevas, amplias y con objetos de análisis y enfoques diferentes y no habituales en la literatura política, ni en la sociológica, ni en la praxis institucional ni política, ni, por supuesto, en la de los medios de comunicación.

El autor nos deja un mensaje optimista y es que mientras el hombre y la mujer sean animales sociales, con capacidad de incidir democráticamente en el presente y el futuro político, hay esperanza y hay futuro para moldear la vida colectiva con más justicia social. En un momento de crisis de confianza en el papel de la política como fuerza de transformación social, el libro de Innerarity es un balón de oxígeno, imprescindible, para cualquier persona interesada en buscar un sentido social a nuestra compleja realidad, sin excluir u olvidar el futuro.

Lo recomendable es leer el libro, pero, por si después de las vacaciones, las urgencias no dejan espacio para la lectura y la reflexión, os dejo, en tres entradas del blog, algunos párrafos con algunas de las ideas y análisis que me han parecido interesantes.




"Buena parte de nuestros malestares y de nuestra escasa racionalidad colectiva se deben al hecho de que las sociedades democráticas no se relacionan nada bien con el futuro. De entrada, por que todo el sistema político y la cultura en general están volcados sobre el presente inmediato y poirque nuestra relación con el futuro colectivo no es de esperanza y proyecto, sino más bien de precaución e improvisación." (pág.11-12)



"Este libro trata de contribuir a una nueva teoríca del tiempo social en uno de sus aspectos más relevantes-cómo se relaciona la sociedad con su futuro, cómo se anticipa, cómo se decide y configura- extrayendo de esta perspectiva una serie de lecciones que pueden ayudar a una renovación de nuestro modo de entender y llevar a cabo la política." (pág. 13)


"Toda teoría de la sociedad debe ser hoy una teoría del timpo y especialmente del empleo que hacemos del futuro. Y es que la crisis de la política tiene mucho que ver con una crisis del futuro y de su creciente ilegibilidad. La transformación que las sociedades democráticas necesitan vendrá de la mano de una apertura a considerar el futuro como su especio más interesante de acción, si acertamos a la hora de establecer procedimientos para liberarnos de la tiranía del corto plazo y abrirnos hacia el horizonte más ambicioso de la longue durée". (pág. 13)


"...nuestro actual desafío no es otro que estructurar nuevamente el tiempo en la era de la globalización. La tarea principal de la política democrática es la de establecer la mediación entre la herencia del pasado, las prioridades del presente y los desafíos del futuro." (pág. 13)


"El futuro tiene malos abogados en el presente y padece debilidad crónica. El problema de nuestras democrácias es que el antagonismo político está absorbido por el presente...La lógica de lo urgente desestructura nuestra relación con el tiempo, subordinado siempre al momento presente". (pág. 14)


"No es la urgencia lo que impide elaborar proyectos a largo plazo, sino la ausencia de proyecto la que nos somete a la tiranía del presente. El movimiento contemporáneo, la adaptación incesante al cambio que se nos exige, es vivido conforme a una lógica de la supervivencia, no de la esperanza. A fuerza de explicar que los "grandes relatos" han muerto, su lugar ha sido ocupado por la defensa de los "derechos adquiridos"; ...donde no se prepara el futuro, la política se limita a gestionar el presente" (pág. 15)


"¿Quiénes son entonces loes enemigos del futuro que deben ser desenmascarados?...Buena parte de la retórica de la innovación, por ejemplo, constituye una trivialización del futuro cuando no se inserta en un contexto social de sentido." (pág. 15)


"Si las utopías modernas pensaron el futuro en términos fundamentalmente de innovación social, la actual retórica del futuro parece haberlo restringido al ámbito de las innovaciones tecnológicas y los mercados espansivos.


El futuro se asociacia frecuentemente con la aceleración...La aceleraciónno es un rattrapage del futuro sino uno de sus principales enemigos. Además de la alternativa entre aceleración y desaceleración está la de verdadero y falso movimiento, en virtud de la cual advertimos que en ocasiones el aumento de la velocidad revela perplejidad, mientras que la reflexividad constituye la condición de posibilidades de cambios más profundos. En todo momento hay que distinguir el futuro de su apariencia. Sólo así podríamos explicar, por ejemplo, la paradoja de que tecnologías altamente destructivas se presentan como portadoras del futuro, mientras que, por ejemplo, las estrategias ecológicas que aseguran ese futuro puedan aparecer como conservadoras...Por eso una de las tareas críticas más importantes consiste en combatir el falso movimiento" (pág. 16-17)


“Entre los peores enemigos del futuro están también aquellos que se empeñan en neutralizar a toda costa su carácter abierto e imprevisible…Conceptos como resiliencia, riesgo, emergencia o gobernanza se han pensado como respuestas al fracaso de la planificación determinista, pero sin renunciar a una gestión inteligente y responsable del futuro. Se trataría de repensar el futuro como un escenario de libertad, una hipótesis o una promesa, y no como una realidad determinante, algo cuya mejor prueba se encuentra en el hecho de que el pasado esté lleno de futuros que no llegaron a realizarse” (pág. 17)


“…deberíamos reformular el antagonismo político que, desde la modernidad, ha sido fijado en torno a un esquema izquierda-derecha definido a partir de un supuesto movimiento de la historia. Progresistas y conservadores lo hay en todo el arco ideológico…Lo ideológicamente decisivo en la actualidad no es definirse en términos de movimiento o quietud, sino a partir de la contraposición entre el movimiento hacia el futuro y el movimiento a ninguna parte…El progresismo está hoy allá donde se ponen en marcha procesos para configurar el futuro desconocido, donde se gestiona responsablemente la incertidumbre.” (pág. 18)


“La cuestión decisiva es saber si nuestras democracias son capaces de anticipar posibilidades futuras en un contexto de gran incertidumbre, si están en condiciones de realizar proyectos y tensar el tiempo social, de articular intergeracionalmente a la sociedad, actuando en esas “sombras de futuro” (Axelrod 1984) con criterios de legitimidad y responsabilidad”. (pág.21)


“…una reintegración del futuro en la actividad política sea un elemento de transformación e innovación de la vida democrática” (pág.22)


Daniel Innerarity: El futuro y sus enemigos. Una defensa de la esperanza política. Barcelona, Paidós, 2009 (Col. Estado y sociedad, 165)