divendres, 26 d’agost de 2011

Lectures d'estiu-V: El Futuro y sus enemigos de Daniel Innerarity (II)




Daniel Innerarity: El futuro y sus enemigos. Una defensa de la esperanza política. Barcelona, Paidós, 2009 (Col. Estado y sociedad, 165)



“Hay una sospecha razonable de que la política democrática está sistemáticamente y problemáticamente fijada en el presente. ¿Cuáles son las razones de esta focalización autista en el presente? Podrían sintetizarse en unas de tipo estructural derivadas de la aceleración del tiempo social, la periodización electoral, el régimen de la demoscopia y el comportamiento de los electores, las tendencias demográficas y la presión organizada de los intereses” (pág. 23)

“¿Es justo formular una “preferencia temporal por los actualmente vivos?¿No sería esto una versión temporal del privilegio que algunos quieren realizar en el espacio, una especie de colonialismo temporal?. En ambos casos se establece una complicidad del “nosotros” a costa de un tercero: si en el exclusivismo de los espacios era el de fuera, en el imperialismo temporal es el de después quien corre con los gastos de nuestra preferencia. (Pág. 29)

“Somos “okupas” del presente…Cuanto más vivimos para nuestro propio presente, pmenos en condiciones estaremos de comprender y respetar los “ahoras” de los otros. Cuando los contextos de acción se extienden en el espacio hasta afectar a personas del otro punto del mundo y en el tiempo condicionando el futuro de otros cercanos y distantes, entonces hay muchos conceptos y prácticas que requieren una profunda revisión …debe ser tomado en consideración reflexivamente, lo que significa hacer transparente los condicionamientos implícitos y convertirlos en objeto de procesos democráticos. Una de las exigencias éticas y políticas fundamentales consiste precisamente en ampliar el horizonte temporal. Dicho sumariamente: dejar de considerar el futuro como el basurero del presente” (pág.31)

“La interdependencia de las generaciones exige un nuevo modelo de contrato social…El modelo de contrato social que regula únicamente las obligaciones entre los contemporáneos ha de ampliarse hacia los sujetos futuros…Las cuestiones de justicia intergeneracional no se resuelven con una lógica de la reciprocidad, sino con una ética de la transmisión…
En el fondo de la cuestión de las generaciones futuras, lo que está en juego es la noción misma de humanidad” (pág. 33-34)

“La principal urgencia de las democracias contemporáneas no es acelerar los procesos sociales sino recuperar el porvenir. Hay que volver a situar el futuro en un lugar privilegiado de la agenda de las sociedades democráticas” (pág. 37)

“La cuestión es encontrar correctamente el registro temporal para cada problema y articular el corto y largo plazo de manera apropiada a la naturaleza de lo que se quiere resolver…
La política se ha desarrollado tradicionalmente como una cuestión de espacio y objetos. Su esfera de responsabilidad se extendía a un territorio, a sus recursos y la distribución de sus bienes. Se encargaba de cosas que podían ser medidas y contadas: territorios, tente, instituciones, presupuestos, materias y precios. Con los debates acerca del cambio climático, la energía nuclear, la ingeniería genética, la gestión de los riesgos financieros, el futuro ha irrumpido en la política del presente” (pág. 42)

“El futuro se ha convertido en un problema…pero tal vez también la vía de solución para Procter a una reforma de la política. Nuestro mayor desafío consiste en volver a pensar y articular en la práctica la relación entre acción, conocimiento y responsabilidad….
Esta repolitización del futuro viene propiciada por la conciencia de su carácter abierto, en buena medida desconocido, pero también por la conciencia de que el futuro es estructurado por la acción presente. Esta combinación de incertidumbre y responsabilidad lo convierte en un asunto eminentemente político, es decir, sujeto a los procedimientos de deliberación y legitimación colectiva” (pág. 43)


“El futuro ha de ser gestionado mediante procesos que representen una gran innovación institucional” (pág. 44)